Escritos administrativos

FAQ sobre recursos administrativos (y IV): el contenido del recurso



IV.1.- ¿Qué puedo pedir en el recurso?

La razón de ser de los recursos administrativos es la de obtener, a instancia del administrado, la revocación de un acto administrativo.

Pero en la LRJ-PAC no se especifican qué pretensiones son las que concretamente se pueden hacer valer en los recursos administrativos.

A pesar de ello, la respuesta a esta pregunta se puede deducir tanto de lo que se establece en el art. 119 LPAC sobre el contenido de la resolución del recurso, como también de las previsiones de los arts. 31 y 71 LJCA en cuanto a las pretensiones del ulterior recurso contencioso-administrativo y al posible contenido de una sentencia estimatoria.

Así, cabría pedir:

  • La anulación, total o parcial, del acto recurrido (71.1.a LJCA).
  • El reconocimiento y restablecimiento de una situación jurídica individualizada (71.1.b LJCA).
  • El resarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados por el acto recurrido (71.1.d LJCA).
  • La retroacción del procedimiento al momento en que se cometió un determinado vicio de forma (119.2 LPAC).

Nada impide que las pretensiones se puedan formular, en su caso, como alternativas las unas de las otras.


IV.2.- ¿Cómo fundamentar jurídicamente mi recurso?

Ya vimos en la anterior entrada sobre la forma de los recursos, que no es necesario distinguir entre hechos y fundamentos de Derecho, si bien nada impide hacerlo.

El recurso administrativo no es una demanda, sino la impugnación de un previo acto administrativo, acto que, habitualmente, tiene una motivación jurídica expresa. Por eso, personalmente me gusta más estructurar el recurso en una serie de «motivos», diferenciando claramente cada uno de ellos mediante su numeración y enunciación.

En cualquier caso, la redacción de cada motivo no tiene por qué ser muy extensa. A mi modo de ver, en la generalidad de los casos basta con expresar con claridad cuál es el concreto precepto aplicable, así como su contenido, relacionarlo con los hechos de ese caso, y explicar cuál sería la consecuencia de la aplicación del Derecho a tales presupuestos de hecho.


IV.3.- ¿Puedo alegar en el recurso motivos que antes no haya hecho valer en el procedimiento administrativo?

Entiendo, pese a lo que se dice en el art. 118.1 LPAC, que , puesto que si la Administración está autorizada a suscitar cuestiones nuevas, parece razonable que los interesados también puedan pedirle a la Administración que las tenga en cuenta y las resuelva.


IV.4.- Si se me ha olvidado alegar un motivo en el recurso, ¿puedo hacer algo?

Para las solicitudes, en general, el art. 68.3 LPAC permite la presentación posterior de una ampliación o mejora de las mismas.

Aunque nada se de dice al respecto en la regulación de los recursos, esto podría resultar también aplicable aquí, de tal manera que se puede presentar un escrito de ampliación del recurso el que se añadan motivos adicionales o se matice lo ya dicho en el mismo.


IV.5.- ¿Puedo resultar perjudicado si interpongo un recurso?

No. Queda expresamente prohibida la llamada «reformatio in peius» o reforma peyorativa  (art. 119.3 LPAC). Es decir, no cabe que el recurrente vea agravada su situación anterior a la presentación del recurso como consecuencia de haberlo interpuesto.

Pero cuidado. Lo que sí puede ocurrir lícitamente es que el recurrente resulte perjudicado por la resolución de los recursos formulados por otros interesados contra el mismo acto (“recursos cruzados”) Siempre y cuando, eso sí, se le haya dado audiencia previamente.


IV.6.- Si luego presento recurso contencioso-administrativo ¿puedo alegar en el proceso judicial cuestiones nuevas que no haya mencionado en el recurso administrativo?

Claramente sí, ya que el art. 56.1 LJCA permite que en la demanda del procedimiento contencioso-administrativo se puedan alegar por el actor cuantos motivos se entiendan procedentes “hayan sido o no planteados ante la Administración”.

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4 comentarios en “FAQ sobre recursos administrativos (y IV): el contenido del recurso

  1. Pingback: Usemos títulos (no precisamente nobiliarios) | Estilo jurídico

  2. Francisco José Pedrazo Aragüete dijo:

    “La presunción de veracidad de los actos administrativos “las prerrogativas de la administración y sus recursos” De todas las ramas del Derecho, quizás sea esta, la más desalentadora de estudiar, al descubrir la arrogancia de la administración. Como los administrados carecemos de igualdad de armas en esta jurisdicción (refiriéndome al contencioso) La reforma de esta ley ( Nov. 1999) nos aportó lo que en clase se dio en llamar ” El misterio de la santísima trinidad” a través de la famosa declaración de lesividad, dentro del capitulo de la anulabilidad. “Nosotros no podemos ir en contra de nuestros actos pero la administración si” al parecer a nadie le consta todavía que la administración se haya denunciado a sí mismo. Y para muestra… los habitantes de las islas Baleares, fueron objeto hace muchos años, de la carga tributaria del céntimo sanitario. Tributo finalmente derogado por el tribunal de Estrasburgo hace un par de años creo. A día de hoy, no sé si la administración ha adaptado las normas tributarias para dejar sin efecto ese acto y si ha ejecutado la sentencia. Como puede la administración retrotraer todos los efectos de un acto nulo de pleno derecho? en fin, lo siento por salirme del tema del capitulo de tu Blog “recursos administrativos” ¡para escribir un libro!

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